Consagración al Sagrado Corazón de Jesús

EL CORAZÓN DE CRISTO
BASE Y CUMBRE DE LA COMUNIÓN

 

 

– REDENCIÓN –

OBJETIVO

Conocer el acto Redentor: revelación del amor, manifestación del amor.

Comenzar la catequesis con la oración: Ven, Espíritu Santo y un Ave María.

EXPERIENCIA

La Iglesia la noche de la Vigilia Pascual estalla en un jubiloso canto de alabanza, de gratitud, de alegría: El Pregón Pascual. En él se anuncian las maravillas que Dios realizó  va a realizar en esa noche: la Resurrección de Jesucristo, nuestro Redentor, que venció al mal, el pecado y  la Muerte.

Se entrega el Pregón Pascual.

Subraya lo que más te llame la atención, lo que más te ha llegado. ¿Qué te dice?

COMPROMISO

Meditación Diaria de 10 minutos de la Pasión, del Amor de Cristo en la cruz.

Jesucristo Redentor del mundo. Redentor del hombre

La creación es el plan divino, nacido del Amor infinito de Dios. Pero aquel designio primitivo de Dios fue roto por el hombre con su pecado. ¿Cuál fue la reacción de Dios? ¿ Aniquilar al hombre, abandonarlo?

Dios le sigue amando y en su sabiduría y amor infinito idea un nuevo plan:

La Redención.  La redención consiste en volver a l hombre al designio original: a ser “Hijo- Amigo” de una manera más maravillosa, más íntima, más delicada.

Para esto: ¡Dios se hará Hombre!

La Encarnación del Hijo de Dios

Hablar de Jesucristo redentor, es hablar del Hijo de Dios encarnado. Él se hizo verdaderamente uno con nosotros menos en el pecado. Trabajo con manos de hombre, pensó con inteligencia de hombre, amó con corazón de hombre.

Cristo crucificado

Pero la Redención no es sólo encarnarse: es algo más. Es redimir. Es la reconciliación con el Padre. La expiación del pecado de la humanidad. ¿ y cómo expió el pecado de la humanidad? ¿Cómo reparó nuestras ofensas? Sufriendo, muriendo por nosotros. Hablar de Jesucristo redentor, es hablar de Cristo crucificado.

El Corazón de la Redención

Pero…. la materialidad del sufrimiento y de la muerte no redime.  Para entender la Redención, tenemos que penetrar más adentro.

Él asume su pasión y muerte en su Corazón, toma sobre si la vida de cada hombre, el pecado de la humanidad, y se ofrece en obediencia al Padre por todos. Podemos decir que la redención es obra del corazón humano de una Persona divina.

”¡Mirarán al que han atravesado!”

Por eso, como síntesis de la Hora del Redentor, San Juan nos describe la lanzada. Lanzada. Ese costado traspasado nos habla sin palabras, y nos da la clave de la Redención. A través del costado de Cristo descubrimos el Amor de Dios al hombre.

Cantamos en el pregón Pascual: “¡ qué asombroso beneficio de tu amor por nosotros! ¡qué incomparable ternura y caridad! ¡para rescatar al esclavo, entregaste al Hijo!”. El Corazón abierto de Cristo nos habla ¡ cómo no! del Amor del Hijo, de su Amor por nosotros.

Jesús nos ha manifestado en lo supremo de su humillación lo sublime de su Amor. Nos manifiesta el verdadero amor, el Amor que da la vida.

EL CORAZÓN DE CRISTO
BASE Y CUMBRE DE LA COMUNIÓN

 

 

– REDENCIÓN –

 

OBJETIVO

Asimilar los frutos de la Redención.

Comenzar la catequesis con la oración: 
Ven, Espíritu Santo y un Ave María.

 

EXPERIENCIA

La Iglesia la noche de la Vigilia Pascual estalla en un jubiloso canto de alabanza, de gratitud, de alegría: El Pregón Pascual. En él se anuncian las maravillas que Dios realizó  va a realizar en esa noche: la Resurrección de Jesucristo, nuestro Redentor, que venció al mal, el pecado y  la Muerte.

Se entrega el Pregón Pascual.

Subraya lo que más te llame la atención, lo que más te ha llegado. ¿Qué te dice?

COMPROMISO

En tu oración diaria agradece al Señor que es tu Redentor, que ha muerto por ti y ábrete a la transformación del corazón.

Así nos salva: Sangre y Agua

Queremos llegar a una sociedad nueva, y nos creemos que la solución está en cambiar las estructuras, los sistemas políticos, económicos y filosóficos. Sólo hay un camino bastante claro: cambiar el corazón del hombre¡¡¿Cómo?!!

Sólo Dios puede hacer esto. Y lo hizo en la obra de la Redención. Tocando con amor el corazón del hombre en sus raíces más profundas: realiza nuestra salvación. La Redención no tiene sólo como fruto el perdón de Dios al hombre, la reconciliación de Dios con el hombre. La Redención es hacer del  hombre un hombre nuevo. “Os daré un corazón nuevo”. Para que este hombre nuevo construya la familia nueva, el pueblo nuevo, la ciudad nueva, la diócesis nueva… una civilización nueva: la Civilización del Amor.

Ese Costado traspasado de Cristo nos dice que la salvación del mundo y del hombre está en el Corazón de Cristo. La Sangre y el Agua que brota del Costado de Cristo no son signos de la muerte de Jesús, sino de la fecundidad de su muerte: la cual se transforma en fuente de vida, nos da el Espíritu que da vida. El Espíritu Santo que nos hace hijos y hermanos. El Espíritu Santo que va poniendo en nosotros el corazón nuevo, va haciendo de nuestro corazón el Corazón de Cristo, y de esta manera se transforma el mundo.

¡Por mí!… ¡Para mí!

Cristo es mi Redentor: Él se hizo hombre por amor a mí, y desde el primer momento se ofreció al Padre por mí. Y a muerto por cada hombre, en particular por ti y por mí.

Contemplando el Corazón herido de Cristo tenemos que sentir en nosotros esa declaración del amor personal.

¡A mí me ha salvado Jesucristo!

Tenemos que encontrarnos personalmente con Él. Descubrir que ese Corazón atravesado te habla a ti, que tú lo has atravesado con tus pecados. y mirándolo, tienes que reconocer tu indignidad, tu pecado con Dios, tus indiferencias..

Descubrirás que ese Corazón atravesado te habla a ti y te dice que Él te ha redimido con su amor, con la entrega de su vida. Esto es lo que cada cristiano tiene que llegar a asimilar, lo que cada cristiano tiene que vivir.

¡Feliz al culpa!

Esto es lo que nos hace clamar en el Pregón Pascual:

“¡ Feliz la culpa! ¡feliz la culpa que mereció tener tal Redentor!”.

Quiere decir que se ha revelado la grandeza de ese amor de Dios, del amor redentor. Fiel en su amor al hombre. Un amor loco por el hombre. ¡Qué gran Redentor! ¡todo Amor! ¡todo Corazón!.

¡Resucitó! ¡Vive! …..¡Vive para siempre!

Jesús murió, murió de veras. Pero…..” Muerto el que es la Vida, triunfante se levanta.  Resucitó de veras mi amor y mi esperanza”.

Resucitó de veras, de verdad. Aquella humanidad, aquel cuerpo vuelve a respirar. Aquel corazón humano vuelve a latir. ¡Ha resucitado, el Hombre Cristo Jesús! Verdadero Dios por su puesto, pero también verdadero Hombre.” ¡Es verdad! El Señor ha resucitado y se ha aparecido a Simón” (Lc 24, 34).

¡Es la gran noticia cristiana! El fundamento y el centro de nuestra fe. Con la Resurrección celebramos la fiesta de nuestra Redención. Nuestra esperanza. ¡Triunfó de la muerte! ¡El crucificado ha resucitado! “y se alegraron los discípulos viendo al Señor”. Viendo aquellas llagas y aquel Costado que Él les mostraba .

EL CORAZÓN DE CRISTO
BASE Y CUMBRE DE LA COMUNIÓN

 

 

– REDENCIÓN –

 

OBJETIVO

Llegar a comprender que mi vida puede ser colaboración a la Redención con mi respuesta de consagración y reparación.

Comenzar la catequesis con la oración: 
Ven, Espíritu Santo y un Ave María.

 

EXPERIENCIA

Los discípulos se encontraron con Él, ¿y nosotros? ¿y tú? ¿te has encontrado con Él? ¿has sentido su presencia viva en tu corazón?.

Se entrega el Pregón Pascual.

Subraya lo que más te llame la atención, lo que más te ha llegado. ¿Qué te dice?

COMPROMISO

Rezar cada mañana y renovar durante el día el ofrecimiento de obras.

 

1. Siempre estará con nosotros

La vida cristiana tiene que estar marcada por este gran acontecimiento: ¡El crucificado ha resucitado!.

Jesucristo resucitado vivo de Corazón abierto es la clave para interpretar toda su vida y nuestra vida, es la síntesis definitiva de Cristo. Es la máxima revelación de Dios a los hombres.

Mostrándonos su Corazón, abriéndonos su intimidad nos revela quién es Él. El hombre Cristo Jesús: Hijo de Dios, Hijo de María, que nos revela el amor de Dios, que amó al hombre, a cada hombre hasta la cruz, que está cerca de cada hombre. Que nos busca, que nos llama. Que nos ama ahora con corazón humano, con ese mismo amor redentor, hasta el extremo. Con un Corazón humano. Que mantiene continuamente su acto de oblación por nosotros al Padre: Presentándole sus llagas y su Costado.

Que introduce a cada hombre en el drama de amor de su misterio de Redención. Que lleva ahora adelante con Corazón humano la obra de la Redención y nos pide colaboración. Que es sensible a la respuesta del hombre: podemos ser gozo para corresponder a su amor y le podemos producir una verdadera herida de amor con nuestros desprecios y faltas. Todo llega a su Corazón.

Que nos enseña con su Corazón humano como tenemos que amar a Dios y a los hombres. Que nos da con Corazón humano el Don del Espíritu Santo.

Tenemos muchas veces una imagen muy superficial de Jesucristo.

¿Lo habéis descubierto así?.

2. Tocados por su Amor

Cuando uno ha comprendido todo este misterio, si uno está convencido de todo esto, si le ha llegado a lo profundo del corazón, si ha sido….¡tocado por su Amor! Le sale una respuesta razonable, lógica: vivir a la luz de este misterio de Amor, reconocer y aceptar este amor, acogerlo, y vivir con Cristo vivo aprovechar todas las ocasiones para corresponder a su Amor.

3. ¿Cómo corresponder?

  1. A) Consagración: una respuesta al Amor.

Por medio de la consagración al Corazón de Cristo. Sólo Dios puede consagrar: es decir, hacer una cosa o una persona sagrada, que pertenece a Dios, que esta dedicada a Dios. Por ejemplo, la consagración de un templo.

En el bautismo, Dios nos consagra, se nos da la vida nueva, la vida divina de hijos de Dios. Somos de Dios, pertenecemos a Dios. Por eso, cada año, la noche de la vigilia Pascual renovamos nuestra consagración bautismal como fruto de la Redención de Jesucristo.

Nuestra vida de cristianos está en vivir nuestra consagración bautismal. La consagración al  Corazón de Cristo nos ayuda a profundizar y a vivir nuestra consagración bautismal con este matiz, con este conocimiento que tengo del misterio del Corazón de Cristo.

La consagración es el acto por el cual entregamos al amor de Dios nuestras personas, cualidades, acciones y todas nuestras cosas.  Porque reconocemos que todo nos viene del amor de Dios. Es un don total de si mismo al Amor. Como decía San Ignacio: “Tomad Señor y recibid toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento, toda mi voluntad”. Es abandonarnos y poner todo es sus manos con confianza.

Consagrarse es ponerse totalmente a disposición de Cristo. Ponernos como instrumentos en manos de Cristo que nos ama y que está realizando su obra grandiosa de amor: la salvación del mundo.

Consagrarse es quitar los obstáculos que le impiden al Señor darse a nosotros, transformarnos en Él. Podemos ver un ejemplo en el hecho acaecido a la santa madre de un sacerdote. La madre, ya anciana, cuando su hijo le comentó que quería hacerse religioso, rechazó decididamente la propuesta: “hijo mío, yo soy vieja, moriré pronto; quédate conmigo, cuando muera harás lo que deseas”.

Al día siguiente, la madre fue a misa y comulgó como de costumbre. Más tarde viendo de nuevo al hijo, le dijo: “hijo mío, ayer habló la madre, hoy habla la cristiana: hazte religioso como lo deseas, si quieres, hoy mismo”.

Consagrarse es dejarle a Cristo que Él tome posesión de nuestro corazón. Es abrirle las puertas de par en par de todo nuestro ser, de todo lo nuestro: porque Él quiere entrar en tu corazón, en tu vida.

Consagrarse es darse a Él, para que Él se de a mí. Es vivir con las actitudes, con los sentimientos de su Corazón, participados de su Corazón.

La consagración al Corazón de Jesús es un acto serio que se tiene que preparar tratando de ver la voluntad de Dios sobre cada uno.

B) Reparación: sólo lo entiende el que ama.

Cuando uno está tocado por este amor del Corazón del Señor también le responde con la reparación que va íntimamente unida a la consagraciónla completa y la perfecciona. Son dos formas de una misma respuesta de amor al Amor. Un amor que entiende que a Cristo resucitado vivo le llega hoy la respuesta del hombre.

No es un ser insensible, no se queda indiferente cuando los hombres no le aman. Cuando esto lo entendemos de alguna manera, de nuestro corazón sale una respuesta al Amor no amado: la Reparación.

La Reparación es amar al que nos ama hasta el extremo y no es amada. Reparar es volver al amor tocados por el Amor. Reparar es abrir de par en par el corazón para recibir tanto amor despreciado, olvidado. Reparar es atraer a los hombres a su Amor.

Cuando uno quiere reparar:

1.Trata de evitar el pecado para no ofender más al Señor. Lucha contra el pecado: trata de destruir las malas costumbres, dominar la concupiscencia.

A esta reparación la llamamos negativa.

2. Se siente movido a amarle más, a agradarle en todo, a vivir en su amistad en una relación de amor con Él.

Para esto trata de impregnar de amor todo lo que hace. A esta reparación la llamamos afectiva.

3. Y da sentidos a sus sufrimientos, dificultades….. uniéndolos a Cristo y ofreciéndolos con Él al Padre, como expresión de amor en reparación de nuestros pecados y de todos los hombres. También puede ofrecer algún sacrificio, alguna penitencia voluntaria.

A esta reparación la llamamos aflictiva.

CONCLUSIÓN

Si uno vive así, a la luz de este Misterio del Corazón de Cristo se siente envuelto por este Amor. Cambia la vida porque nos va identificando con Él: va poniendo en nosotros sus sentimientos, sus actitudes, su amor.. su mismo Corazón.

Se empieza a construir en nosotros la Civilización del Amor. Esa Civilización del Amor que hemos de extender a nuestras familias, pueblos, ciudades, a nuestra diócesis.

Unas familias, pueblos… donde Jesucristo sea el centro de todos los corazones. Donde sea conocido su Amor.

Donde todos nos abramos a recibir su amor.

Donde todos amemos al Amor. Donde todos vivamos el mandamiento nuevo del Amor.

Donde todos vivamos en comunión.

Fórmulas de Consagración

CONSAGRACIÓN PERSONAL

Corazón de Jesús, manantial inagotable de gracia, amor y paz. Corazón del que nació la Iglesia, gracias por recibirme en ella en el bautismo. Gracias por mostrarme en ella el rostro de tu Padre. Gracias por enviarnos tu Espíritu Santo que nos congrega y construye. Gracias por continuar ofrendándose diariamente en la Eucaristía que une y alimenta.

Yo me entrego y consagro a ti por el Corazón Inmaculado de María. Quiero vivir a plenitud mis promesas bautismales. Adéntrame Señor Jesús, en tu Corazón. Cámbiame este corazón de piedra. Que sea semejante al tuyo para que no viva ya más en mi voluntad, sino, como Tú, la del Padre para que venga a nosotros tu reino de justicia, de amor y de paz.  AMÉN

CONSAGRACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

Ven, Espíritu Santo, inflama nuestro corazón en las ansias redentoras del Corazón de Cristo, para que ofrezcamos de veras nuestras personas y obras, en unión con Él, por la redención del mundo.

¡Señor mio y Dios mio Jesucristo! Por el Corazón Inmaculado de María, me consagro a tu Corazón, y me ofrezco contigo al Padre en el Santo Sacrificio del Altar, con mi oración y mi trabajo, sufrimientos y alegrías de hoy, en reparaciónde nuestros pecados y para que venga a nosotros tu Reino.

CONSAGRACIÓN FAMILIAR

Jesús, Señor y Redentor nuestro; Tú manifestaste a santa Margarita María de Alacoque el deseo de reinar sobre las familias cristianas.

Ofrecemos a tu Sagrado Corazón nuestras personas y nuestra casa, por medio de nuestra Madre, la Virgen María y de San José, padre y custodiode la Sagrada Familia.

No siempre y todos te aceptan en sus relaciones familiares, en sus viviendas o en sus puestos de trabajo. Por ellos y por nosotros te queremos recibir contentos y agradecidos en nuestra familia, en nuestro hogar y en nuestro trabajo.

Señor, no somos dignos de que entres en nuestra casa; pero Tú que fuistes a la de aquel centurión, entraste en la de Zaqueo y te hospedaste en la de Marta y María, quédate con nosotros para siempre, que procuraremos no hacer nunca algo que te disguste.

Señor Jesús, que nos ofreces tu Corazón, enciende en nuestros corazones un gran amor a Ti y a nuestros prójimos; que nuestra vida sea un testimonio de fe, esperanza y caridad; que hagamos bien a cuantos nos rodean, viéndote en ellos a Ti; y que al final de nuestra peregrinación por este valle de lágrimas, todos nos reunamos Contigo en el cielo, con la Virgen María, nuestra Madre, con todos los santos y las personas queridas que nos han precedido en su camino a la casa del Padre.

Así lo prometemos, Jesús; así lo pedimos y lo esperamos de Ti, que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo, Dios, por los siglos de los siglos. AMÉN.

ACTO DE CONSAGRACIÓN AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS (compuesto por Santa Margarita María de Alacoque)

Yo, (nombre) , entrego y consagro al Sagrado Corazón de Jesús mi persona y mi vida, mis acciones, trabajos y sufrimientos, para no servirme ya de ninguna parte de mi ser, sino para amarle, honrarle y glorificarle. Ésta es mi voluntad irrevocable: ser todo suyo y hacerlo todo por su amor, renunciando de todo corazón a cuanto pudiera desagradarle.

 
Te elijo, pues, ¡oh Sagrado Corazón!, por el único objeto de mi amor, protector de mi vida, garantía de mi salvación, remedio de mi fragilidad, reparador de todas mis faltas y mi asilo seguro en la hora de la muerte. Corazón lleno de bondad, justifícame ante Dios Padre y desvía de mí los rayos de su justa cólera.
 
¡Corazón de Amor!, pongo toda mi confianza en Ti, pues todo lo temo de mi debilidad, pero todo lo espero de tu bondad. Consume en mí todo lo que te pueda desagradar o resistir. Que tu amor se imprima en lo más íntimo de mi corazón de tal modo que jamás pueda olvidarte ni separarme de Ti.
 
Te suplico por tu bondad, que mi nombre esté escrito en Ti, porque toda mi felicidad es vivir y morir en calidad de esclavo tuyo.
 
Amén.

Si continúas usando este sitio, aceptas el uso de cookies. Más información

Los ajustes de cookies en esta web están configurados para «permitir las cookies» y ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues usando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en «Aceptar», estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar